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MISA DE 10 AM.

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Como todos los domingos solía ir a la misa que daban en la parroquia a las 10:00 am, llegaba y perseguía con la mirada el punto exacto del inmenso salón, donde ella se encontraba, era el sitio habitual de todos los domingos. Me situé inmediatamente detrás de ella en el banco de costumbre. Ella iba con una falda corta que descubría unas piernas que como murallas protegían una valiosa ciudadela, su pechos los cubría un suéter que hacía de segunda piel, parecían dos promontorios que amenazaban con hacer erupción en cualquier momento, en ese momento, ella volteó y saludo con un leve movimiento de la cabeza, le respondí de igual forma, recé algo que no recuerdo y mi vista se posó sobre todo su cuerpo, como un explorador admirado de encontrar el tesoro perdido. Inmediatamente mi mente empezó a divagar y a elucubrar intimidades, mientras el padre resoplaba una extraña jerigonza; que como murmullo lejano apenas lograba oír, mis ojos se extendieron como tentáculos que hacían las veces de...

EL HOMBRE QUE SE CUBRIA EL ROSTRO

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EL MISMO BANCO DE SIEMPRE UBICADO EN LA PEQUEÑA PLAZA LE SERVIA PARA OBSERVAR EL PANORAMA A SU ALREDEDOR. ERA UN EXTRAÑO SER DE LARGA BARBA QUE SIEMPRE SOLIA ANDAR CON UNA BOLSA DE PLASTICO NEGRO, QUE A RATOS LE SERVIA DE ANTIFAZ; CUBRIENDOLE EL ROSTRO; SOLO DEJANDOLE LOS OJOS LIBRES PARA SEGUIR OBSERVANDO SIGILOSAMENTE EL ACOSTUMBRADO MOVIMIENTO VESPERTINO, ESCUDRIÑANDO VIDAS QUE LE ERAN AJENAS Y QUE YA EMPEZABAN A FORMAR PARTE DE SU ENTORNO MÁS INTIMO. SIEMPRE ME PREGUNTÉ QUE LLEVABA EN ESA EXTRAÑA BOLSA QUE HACIA LAS VECES DE ANTIFAZ, CON ELLA SE AISLABA DEL MUNDO Y SE METIA EN LAS SOMBRAS DE SUS DESCONOCIDOS PENSAMIENTOS. EN CIERTOS MOMENTOS SE LE VEIA HABLAR CON ALGUIEN; PERO NO ERA MUY COMÚN VERLO EN ESTA ACCIÓN, PARECIA QUE LOS SERES QUE A SU LADO SE SENTABAN EN EL BANCO DE LA PLAZA, LE ERAN MOLESTOS. GUARDABA UN OSCURO ANONIMATO QUE LO HACIA VER COMO UN DISPARATADO PERSONAJE MÁS DE ESTA LOCA CIUDAD, UN HABITANTE CON CARA INESCRUTABLE Y PROSPECTO A SER CONSIDERADO UN PERVERTI...

EL FACSÍMIL

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Llegó a la ciudad con un pasado inexistente, eso debía ser así, atrás dejaba historias un tanto oscuras vividas en su pueblo natal. Ahora no era el momento de recordarlas, para él comenzaba un ciclo que debía cerrarse sólo cuando lo decidiera o cuando las trampas del destino así lo ordenaran. Una vez instalado en una pensión modesta, ubicada en los límites de la ciudad, que compartía con anodinos personajes, acostado en la cama, se dedicó a trazar un plan maestro, que le daría un vuelco definitivo a esta segunda parte de su vida. Debía ser certero y no complicarse mucho, tomó el diario y buscó de forma automática los avisos clasificados, sus ojos deambulaban frenéticos, buscando en ellos la sección de los románticos y de amistad. Con un marcador iba seleccionando aquellos avisos que le parecían más acordes para sus fines, de la sección escogió diez sin darle orden de importancia. Tomo unas tijeras y fue recortando uno a uno los avisos que antes había marcado, los recortó y los guardó...

TREMENDO DELIRIO

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Tras periodos de sequía en mi garganta diviso seres grotescos que atormentan facsímiles humanos que mis ojos inventan sucesión de imágenes que mi cuerpo aguanta. La cerca invisible de mi prisión instantánea mantiene a mi mente y cuerpo prisioneros Navegando inerte en la cloaca subterránea, de momentos perdidos y lastimeros. Voy como un autómata con brújula perdida Buscando la vida que no tiene dirección arrastro mis pasos como bestia herida ahora mismo me tengo compasión. Busco los oasis de etéreos manantiales que calmen la sed que quema mis entrañas vertiendo el contenido en los cristales que otrora conseguía en las mañanas. Donde estas sagrada Diosa que viéndote no te puedo alcanzar para mi eres la musa más preciosa ahora sin ti me siento fracasar. Estoy enterrado en la arena del desierto y no consigo saciar la sed de mi garganta Pienso que sin ti estoy muerto cuando veo a mi otro yo que se levanta.

LA INQUILINA

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La posada era el sitio preferido de los viajeros que llegaban desde la provincia hacia la gran ciudad, la atención en ella era amable, con cuartos limpios y acogedores. El dueño de la posada se llamaba Manuel; era un hombre a todas luces simpático, dicharachero, buen conversador, ejemplar padre de familia, en fin un tipo del cual se podía confiar cualquier persona que acabara de conocerlo, enganchaba a los desconocidos con un verbo ágil y entretenido, Este fue el caso de Marilyn B, futura candidata a llenar con su presencia una de las habitaciones de la estancia. La chica, procedía de un pueblo olvidado de la provincia, un día le llegó como látigo certero la idea de ir a probar suerte en la ciudad; ya estaba hastiada de la rutina pueblerina, de su gente amable y de los días calurosos; que parecían abrasar su cuerpo y convertirlo en un estofado viviente. Ya decidida firmemente a alcanzar su propósito, recogió los pocos ahorros que tenía, la ropa que dobló con agilidad en la maleta y u...

HAITI

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Haití, que has hecho para sufrir tanto Primero el hambre, después el desastre Dondequiera que miro encuentro llanto Cargas tus penas como pesado lastre Tus niños ya no se escuchan jugar a la pelota Solo se escucha el llanto de madres solitarias Que angustiadas buscan manos solidarias Que alivien un poco el dolor que las azota Haití, ya tu cuerpo está cansado de sufrir De hambre, de miseria y calamidades Que angustiada solo piensas en morir esperando siempre las oportunidades Déjame enjugar tus lágrimas con mi bandera levantarte dándote el asta que te sostenga No verte sufrir nunca más, yo quisiera Cantarte un canto que tu alegría mantenga Quisiera de tu vida borrar los días más oscuros jugar con tus niños los de corazones puros ser el faro que tu barco en las noches guía porque nuestro destino brillará algún día

EL SOLDADITO MEDIEVAL

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El mundo de mis juguetes cuando niño, era fascinante, me sumergía en la sencillez de los mismos, sin más preámbulo que el del niño que se encierra en su mundo para escapar de la realidad, esa dura realidad que suele golpearnos; sin preguntarnos siquiera, si somos felices recibiéndola. Entre todos los juguetes que poseía, el soldadito medieval era el preferido, un cruzado que tenía un yelmo que le cubría completamente la cabeza y una armadura a manera de peto y en uno de sus brazos un escudo. Este soldadito libró muchas batallas entre anacrónicos compañeros de batallas; quienes se sometían a la valentía y el coraje de este pequeño pescador de sueños y gallardo conquistador de simpatías. En la soledad de mi cuarto, cualquier cobija servía de pretexto para armar un paisaje, donde infinidad de soldaditos de maneras y formas bien disimiles, libraban las más duras batallas, donde se enfrentaban el bien y el mal, dicotomías encontradas que se representaban en ese monologo infantil, lo mejor ...