Extraño dolor







Hace una semana que me duele terriblemente la espalda. He tomado sin prescripción médica algunos fármacos para aliviar tan tremendo dolor. Los fármacos han hecho que se produzcan en mi, alucinaciones y sueños que escapan de la realidad de este mundo.

Hace una semana que a pesar de sentir una paz interna, como nunca antes había sentido, me inquietan visiones que se anticipan a este tiempo y proyectan en mi mente visiones de cosas por venir.

Hace una semana que ese dolor lacera mi espalda, como asolada por la acción del látigo del verdugo sobre el condenado. Con el dolor punzante sobre mi espalda adolorida, sólo pienso que este pase, que pase pronto. Mientras y como burlona paradoja, el estado de paz en mi persiste y eso me reconforta de tanto sufrimiento.

Hace una semana que comencé a ver al mundo de otra forma, con sus cosas bellas y otras no tanto, a comprenderlo un poco más, a darle un poco más de sentido a mi misión en la vida.

Hace una semana que les di menos importancia a los placeres de este mundo, a los vicios, a los demás pecados capitales, a entender mejor a los seres humanos, con sus vicios y sus virtudes.

Hoy, recordando todo esto, el dolor se agudizó de tal manera, que mi espalda de arqueó y retorció de forma epiléptica, mientras se rompía, brotaron de ella dos alas que me anunciaban el tiempo de mi retorno.

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