Una sutil y cruel transparencia





Despierto tras la resaca de una borrascosa noche anterior. Siento mi cuerpo, más no me veo, pienso que es el resultado del vapor etílico que aún exuda mi piel y que nubla mi mente. Mi cuerpo sólo lo cubre una sábana blanca que sus pliegues denuncian.

Me incorporo súbitamente y me desprendo de esa tela que me protege de mi desnudez ¿pero cuál desnudez? – me pregunto- Aunque ya la sabana no cubre mi cuerpo, todavía no consigo verme. Me río con una carcajada nerviosa que llena la estancia. Me enfrento al espejo y la carcajada anterior se convierte en atroz miedo. Estoy frente al espejo, pero todavía no me sigo viendo.

Quiero volver a ser visible y no puedo. Quiero dormir y despertarme de esta cruel realidad, quiero dormir y despertar para saber que aún existo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA LLAVE

Desesperado

ENIGMA