El hacha vikinga




Max tiene horas sentado en la mesa de dibujo. Hace un buen rato que dibuja un hacha vikinga. No busca referencias fotográficas de tipos de hachas, el sólo quiere dibujar una que soñó esa madrugada.

La espalda le duele, pero siente que debe terminar el dibujo ese mismo día. Como una vorágine que lo toma por asalto, toma el lápiz y con una extraordinaria rapidez termina los últimos detalles.

Los ojos le pesan. Su cuerpo cansado sucumbe ante el sueño.

Despierta, horrorizado observa como el blanco papel se ha teñido de rojo y la mano que dibuja, ya no está.

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