EL PRIMER DIA DE CLASES
Salgo de casa con uniforme nuevo, zapatos nuevos bien pulidos, mis primeros cuadernos y lápiz con punta peligrosamente afilada. Mi mamá va callada y solo empieza a pocos metros de llegar a la escuela, la consabida letanía de que me quede tranquilo, que me porte bien, que sea bueno con los demás niños, que no ensucie el uniforme, que no deje de comer la merienda y un largo etcétera. Me da un beso y se despide dejándome ante el gran portal que da a los salones, en este momento entro en un estado de indefensión ante el nuevo mundo que se me presenta; así de golpe, sin desearlo, ni esperarlo. Nos conduce al salón la maestra X, quien será la encargada de darnos clase y aguantar las tremenduras propias de unos niños de seis años de edad. La maestra usa un vestido largo que le da más abajo de las rodillas, en la cabeza un cintillo que le lleva hacia atrás una hermosa cabellera negra, habla y cuando lo hace, a pesar del tono amable que usa, sus ojos se desorbitan un tanto, dándole un toque ext...