CARACAS, AMADA Y ODIADA
Caracas, ciudad que te hace sentir distintas sensaciones en un mismo día, la incomprensible, la paradójica, la serena, la violenta. Extraño coctel de sabores y sinsabores. Camino eterno a la felicidad o la tristeza. Esta ciudad conjuga todo lo bueno y todo lo malo de una sociedad, donde vivir en ella te hace sentir un sobreviviente más, un ser privilegiado que como jinete galopa anunciando el apocalipsis, es que la revelación la sientes a cada día y ser testigo de esta, te hace sentir que has ganado la batalla de vivir un día más en esta urbe anárquica y caprichosa. Toda una marea de gente que viene y gente que va, circunscrita a un pequeño valle, que como cinturón de Simbad, parece apretarnos y ahogarnos cada vez más. La violencia cotidiana adornada por un Ávila majestuoso que vigila; pero nada puede hacer ante tanta injusticia, como testigo mudo de las vivencias y peripecias de sus habitantes para vivir en esta jungla de asfalto y concreto. Caracas, porque te amo? la respuesta es sencilla, tu vientre me parió y me abrió los ojos a un mundo de colores y de bella luz, de hermosas tardes, que otrora fueron cubiertas por nieblas que como sabanas blancas arropaban su valle. Recuerdo lo amable de su gente, la solidaridad que como buenos vecinos solíamos tener, los juegos que de niños solíamos jugar. Caracas, porqué te odio ? Te odio cuando siento que tu aire ya no es el mismo; que respirar ya no es tan placentero; como cuando de niños podíamos por las calles corretear, te odio cuando siento que eres un barril de pólvora, que en cualquier momento puede estallar, que las injusticias de los mejores años, acumuladas sin que lo pudiéramos notar, hacen mella ahora, cuando las oportunidades parecen aflorar. Por eso eres paradójica, mi ciudad, pero te quiero tanto; que los días vividos en tu valle son difícil de olvidar, con tus penas y alegrías, sin menos, ni más, eres mi ciudad. Caracas, eres como el payaso de circo que hace reír a todos; pero adentro muy adentro de su corazón carga penas y amarguras que le hacen llorar. Caracas, así te siento yo, mi amada y odiada ciudad.
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