SI MAÑANA MURIESE
Si mañana dejara de existir, me gustaría saberlo aunque sea unos instantes antes de partir. Perdonaría las traiciones, las ofensas y los desamores de quienes pensé me querían, quieren o me quisieron, me iría con la certeza de que somos humanos y que podemos errar. Recordaría que jamás le hice real daño a alguien, que por lo menos intencionalmente nunca busqué hacerlo. Me arrepentiría en ese momento el no haber compartido más con mis seres queridos, el contacto con la naturaleza y el jugar con mi hijo cuando pequeño. Buscaría alargar los últimos segundos y transformarlos en minutos, para en ese momento decirle a mi familia cuanto los amo. Dejar el último testimonio de amor a mi hijo y a mi amor, conversar con él sabiendo que lo dicho es mi postrer y más sabio consejo para su vida. Le pediría a Dios que esa última comunicación fuese franca y sencilla, con la sencillez necesaria como para que comprenda en esos minutos, lo que no comprendió en tantos años. Si muriese mañana me lamentaría de no haber concluido todas las cosas que hubiera podido concluir. No sólo se trata de dejar de hacer, sino más bien de concluir las obras y dejarlas para la posteridad. Si mañana muriese, me gustará dejar un legado de amor y ser recordado simplemente como un buen hombre.

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