EL FACSÍMIL
Llegó a la ciudad con un pasado inexistente, eso debía ser así, atrás dejaba historias un tanto oscuras vividas en su pueblo natal. Ahora no era el momento de recordarlas, para él comenzaba un ciclo que debía cerrarse sólo cuando lo decidiera o cuando las trampas del destino así lo ordenaran. Una vez instalado en una pensión modesta, ubicada en los límites de la ciudad, que compartía con anodinos personajes, acostado en la cama, se dedicó a trazar un plan maestro, que le daría un vuelco definitivo a esta segunda parte de su vida. Debía ser certero y no complicarse mucho, tomó el diario y buscó de forma automática los avisos clasificados, sus ojos deambulaban frenéticos, buscando en ellos la sección de los románticos y de amistad. Con un marcador iba seleccionando aquellos avisos que le parecían más acordes para sus fines, de la sección escogió diez sin darle orden de importancia. Tomo unas tijeras y fue recortando uno a uno los avisos que antes había marcado, los recortó y los guardó...