ELLA
Su nombre no tiene importancia en estos momentos, importa su lucha por vencer el estigma que la persigue como una sombra indivisible, como una hermana siamesa, es que ella ha luchado a través de los años con ese fantasma que la persigue, que la acecha y asecha. Camina por los caminos de la vida con una cruz que cae como un plomo sobre sus espaldas, pero sigue adelante sin que las sombras la detengan, sin que el murmullo de voces acusadoras haga mella en su espíritu; esas ganas de luchar en contra de la marea de gente mediocre, que no entiende nada de la vida, las ganas de vivir y estrellarse contra una red invisible, tejida con el odio de sus vilezas, de sus fracasos, solo por el hecho de amar, los breves instantes de placer; ahora convertidos en un rictus eterno de dolor. Es que ella a ratos se torna sombría, la luz que ilumina su personalidad puede ser en momentos invadida por sombras que la amenazan, como eclipse que llega de pronto y nos sorprende en medio de la noche simulada...