MISA DE 10 AM.
Como todos los domingos solía ir a la misa que daban en la parroquia a las 10:00 am, llegaba y perseguía con la mirada el punto exacto del inmenso salón, donde ella se encontraba, era el sitio habitual de todos los domingos. Me situé inmediatamente detrás de ella en el banco de costumbre. Ella iba con una falda corta que descubría unas piernas que como murallas protegían una valiosa ciudadela, su pechos los cubría un suéter que hacía de segunda piel, parecían dos promontorios que amenazaban con hacer erupción en cualquier momento, en ese momento, ella volteó y saludo con un leve movimiento de la cabeza, le respondí de igual forma, recé algo que no recuerdo y mi vista se posó sobre todo su cuerpo, como un explorador admirado de encontrar el tesoro perdido. Inmediatamente mi mente empezó a divagar y a elucubrar intimidades, mientras el padre resoplaba una extraña jerigonza; que como murmullo lejano apenas lograba oír, mis ojos se extendieron como tentáculos que hacían las veces de...